Casa Castell de l´Empordà

Año

2025

Localización

Castell de l’Empordà

Superficie

540m²

Detrás de estos muros de piedra y bajo su tradicional cubierta de teja árabe se esconde una historia que comenzó en el siglo XVI, cuando esta masía catalana nació al amparo de la iglesia vecina.
Hoy, las imágenes muestran el resultado de una reforma que ha sabido equilibrar con delicadeza el peso de la historia y la ligereza de la arquitectura contemporánea.

El interior de la vivienda se organiza de forma muy lógica a lo largo de sus tres plantas.
En la planta baja se encuentran las zonas comunes y los espacios de servicio indispensables, como la bodega, el lavadero y las salas de máquinas.

Al subir a la primera planta, los dormitorios se distribuyen de manera ordenada alrededor de un gran espacio central.

La intención principal de la reforma fue conservar intacto el alma de la masía, protegiendo elementos arquitectónicos de valor, tales como los románticos festejadors, esos bancos de piedra integrados en el grosor del muro junto a las ventanas, las gruesas puertas de madera maciza labrada, las bóvedas tradicionales y los suelos de toba cerámica.

Sin embargo, este respeto por el pasado se complementó con la búsqueda de la simplicidad estética y el confort de nuestros días.
Para lograrlo, gran parte del mobiliario se resolvió con soluciones de obra que se prolongan desde las propias paredes blancas, reduciendo al mínimo los muebles exentos. Son precisamente estas pocas piezas compradas, seleccionadas con mimo a través de sus maderas y tejidos, las que aportan la calidez definitiva a cada habitación.

Este diseño genera un precioso juego de contrastes donde el blanco de la obra resalta junto al color de la madera y las texturas de las alfombras o tapices. Una estrategia que cambia por completo al entrar en los baños: como la mayoría no cuenta con iluminación natural, se apostó por un claro dominio del color mediante revestimientos de cerámica esmaltada, llenándolos de una personalidad única y vibrante.

Por último, el espacio bajo cubierta, que en el pasado estaba abierto al exterior, se ha integrado por completo en la casa para albergar un salón diáfano y un acogedor dormitorio de invitados con su propio baño.

El verdadero éxito de este proyecto radica en el equilibrio absoluto que se ha conseguido entre lo antiguo y lo nuevo, resaltando el valor estético del pasado sin que compita con la modernidad. Todo un reto constructivo que, además, logró la proeza de ocultar por completo las nuevas y complejas instalaciones tecnológicas para que la arquitectura histórica brillara sin interferencias.