Año
1999

1999
Urbanización Can Burjats,
Montràs, Girona
264 m2
Este proyecto arquitectónico consiste en el diseño y construcción de una vivienda aislada situada en una de las urbanizaciones del municipio de Montràs, en el Baix Empordà. La vivienda se encuentra en un entorno donde destaca el cuidado especial por las zonas ajardinadas, tanto públicas como privadas.


Para integrarse de forma coherente con la estética de las construcciones tradicionales del lugar y cumpliendo con la normativa municipal y de la urbanización, la edificación adopta elementos constructivos como las cubiertas inclinadas de teja árabe, muros en tonos terrosos y carpinterías de madera pintada en un tono oscuro.
El diseño se desarrolló en paralelo con las viviendas vecinas, también a cargo del estudio Turull Sørensen Arquitectos, logrando una solución de conjunto que armoniza los volúmenes para proteger la privacidad entre vecinos y aprovechar al máximo las condiciones del terreno.



La vivienda se distribuye en dos bloques bien diferenciados: uno alargado y de una sola planta y, el otro, de planta cuadrada y dos alturas.
Mientras el volumen de una sola planta se destina a las estancias privadas, el de dos plantas se dedica a los espacios comunes en planta baja y el dormitorio principal en la planta superior.
Esta separación funcional se acentúa mediante un sutil giro o inflexión entre ambos. Es en este punto donde, desde el patio de fachada norte, se ubica la entrada a la vivienda.




Los espacios comunes comparten un único ámbito, aunque quedan bien delimitados cada uno de ellos.
De este modo, la distribución permite mantener la continuidad espacial entre las diferentes zonas de uso común, sin perder la identidad de cada estancia.
La planta primera, de superficie ajustada, aloja únicamente el dormitorio principal.





Los porches y retranqueos de los muros permiten crear unos espacios exteriores destinados a diferentes usos, tales como zonas de estar y zona de comedor y barbacoa.
Así, la arquitectura establece una relación directa entre los espacios interiores y exteriores, aprovechando las condiciones del entorno y favoreciendo el uso de las zonas ajardinadas.





La solidez de la construcción se manifiesta en una fachada de doble muro de ladrillo cerámico, dotando a los huecos de una profundidad de unos 45 cm.
Esto da lugar a un juego de luz y sombra propio de las construcciones de gruesos muros de piedra.
De esta manera, el proyecto recupera elementos característicos de la arquitectura tradicional del Baix Empordà y los incorpora a una vivienda contemporánea, manteniendo una identidad arquitectónica coherente con su entorno.


